domingo, 17 de enero de 2010

Filosofía, física y literatura

Hace ya más de cien años que la afirmación de que Aristóteles (De caelo, 2.13) ya había señalado la necesidad de que la Tierra fuera redonda más de 700 años antes de las formulaciones de Galileo y los viajes de Colón se ha convertido en un tópico de la divulgación científica.
Probablemente el propio Aristóteles aprendió esto de los pitagóricos, que interpretaron que la sombra circular que proyectaba la Tierra sobre la luna en los eclipses implicaba la esfericidad de ambos volúmenes. Y esto 300 años antes de que Eratóstenes, sirviéndose de la sombra proyectada por un palo el día del solsticio de verano en Alejandría calculara, con un error menor al 1%, la medida de la circunferencia de la Tierra que, por aquel entonces, había vuelto a suponerse plana. El cálculo seguramente maravilló a dos de sus mejores amigos: el inventor Arquímedes, que le dedicó al menos tres de sus obras, y el poeta Calímaco, director de la Biblioteca de Alejandría, ya que Eratóstenes, además de geógrafo, astrónomo, matemático y físico, era también poeta.

Los griegos no conocieron la división tajante que hoy separa la ciencia de la filosofía y del arte. Aristóteles se entregó con igual dedicación e interés a sus estudios de retórica, política, física, biología y poética; en igual medida preocuparon a Demócrito la teoría atómica que lo hizo famoso y la educación moral del hombre, la literatura y la música; y el metafísico Parménides, de la ciudad de Elea, dejó la esencia de su pensamiento filosófico plasmada en un único poema cuyo sentido se resiste todavía hoy a una interpretación definitiva.

Una de las lecciones más importantes que podemos aprender de los griegos es que la fascinación del hombre por el mundo no se puede compartimentar. El siglo XX está lleno de aportaciones científicas que han revolucionado nuestro conocimiento del universo en todas sus facetas. Si nos esforzamos por conocerlas y conseguimos apreciar la belleza que hay en ellas, entonces estamos pensando a la manera griega. El viaje a la Antigüedad no puede ser un refugio donde nos olvidemos de lo que nos rodea para instalarnos en una cómoda realidad erudita y estrecha. Tiene que ayudarnos a mirar el mundo con curiosidad y libres de prejuicios. De otra manera yo creo que habremos fracasado.

9 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, y poco más puedo aportar. Pienso que el ser humano cada vez se enclaustra más en ese parcelamiento de la realidad, ese estudio dividido hasta la saciedad, incluso dentro de las propias especialidades (sería bueno enlazar esto con el anterior post sobre la manía de algunos filólogos de no abarcar el "gran problema"). Es obvio que la mente humana no puede abarcar una cantidad de conocimientos infinita pero, con el afán de no caer en este error, nos movemos hacia el polo opuesto: todo se ve fragmentado y, a la hora de unir las piezas, corremos el peligro de no saber cómo encajan entre ellas.

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  2. ¡Exacto!Y por ese camino acabaremos más cortos de vista que los ratones ciegos del poema. En mi opinión, construir una visión del mundo tiene que ser el objetivo, y el mundo es grande y complejo. No hay más que echar un vistazo ahí fuera para darse cuenta.

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  3. Esta entrada me parece personalmente interesante.

    Para aprender hay que querer, eso está claro, y la curiosidad y el ser un poco "esponja" supongo que tiene que salir de uno mismo. Recuerdo en bachillerato cómo disfrutaba resolviendo problemas matemáticos o solucionando problemas empresariales con balances y fórmulas de recuperación de inversiones...

    El problema está en que tenemos que comer, y la división mental de cara a las disciplinas hace más fácil que gente que no siente ni fu ni fa por nada determinado pueda llegar a especializarse en algo y ganarse la vida con ello. Yo creo que la filología ha sido lo recurrente durante mucho tiempo para mucha gente... y me consta por conocidos con títulos en la mano que consideran su aprendizaje acabado...

    Ojo, que también esto tiene un doble rasero, porque igual de peligroso es obsesionarse demasiado con algo como no centrarse en nada. ¿A cuántos conocemos que nos dicen "a mí es que me gustan muchas cosas, pero nada en concreto"?. Claro que cuando digo "peligroso" me refiero al contexto en el que vivimos y a la manera que tenemos tan antinatural de ganarnos la vida... pero ya aquí empezaríamos a hablar de política... y creo recordar que Albert no quiere.

    En referencia al post en sí, también podríamos nombrar a Asimov, ¿no?. Un gran escritor de ciencia ficción y divulgador a su vez.

    En fin, que cuando queráis quedamos para hacer un maratón de "redes".

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  4. Gracias a los dos por vuestros comentarios. Añado algunas reflexiones al hilo de lo que aporta Juanma.
    Siempre me ha llamado la atención la gente que no siente ni fu ni fa por nada determinado; pero no me interesa quiénes sean ellos, sino más bien el uso que los demás hacemos de ellos. Son el otro anónimo, la masa indeterminada y, en definitiva, despreciable de que se sirve cualquier intelectual como tópico de partida para definirse y caracterizarse por oposición a ella. Mi opinión es que este planteamiento elitista -sin negar que pueda ser pertinente y cierto- es un manera de esquivar lo mucho que nos queda por hacer para que esto cambie.
    Por otra parte, esa manera tan antinatural de ganarnos la vida, que ya criticó y expuso, entre otros, K. Marx, me temo que va a perseguirnos siempre. Lo peligroso, desde mi punto de vista, es no ver las cosas tal como son. Ir por la vida como ratones ciegos, sin consciencia de nada más allá de la oscuridad que nos rodea. Porque más allá de esa oscuridad está el mundo.

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  5. No te entiendo Rodrigo, ¿qué es lo que nos queda por hacer? ¿qué es lo que tenemos que cambiar exactamente?

    Y sobre ver sólo la oscuridad... supongo que cada uno ve las cosas como quiere verlas, creo que es imposible ver, objetivamente, sólo lo oscuro del mundo... no sé, se me hace imposible. También generalizar tanto la palabra "mundo" la limita bastante.

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  6. Quizá me he extendido demasiado en las metáforas. Acerca de los ratones ciegos, os recomiendo que leáis un artículo de Chantal Maillard publicado en la revista Nómadas, de la UCM (http://www.ucm.es/info/nomadas/9/chmaillard.htm).Es uno de tantos que han visto la luz en los últimos años sobre la universidad y su función en la sociedad en que vivimos.
    En la entrada se habla de la física, que nos hace ver y comprender relaciones a priori inverosímiles entre las cosas; las matemáticas describen con una perfección extraña los fenómenos más dispares a que asistimos; la historia nos ayuda a distinguir y juzgar los hechos importantes en la política actual de los superfluos.
    Ése es el mundo que, en mi opinión, se oculta detrás de la oscuridad que envuelve a los ratones ciegos. Cada ciencia aporta una visión que nos hace mirar el mundo con otros ojos. La nuestra, más allá de los límites de su especialización epistemológica, nos ofrece una oportunidad casi exclusiva: a través del testimonio del pasado, conocer la intimidad del ser humano que fue y del que sigue siendo; comprender qué cosas son tan nuestras hoy como hace dos mil años y ensanchar así nuestra percepción de lo que nos rodea. Eso es disipar la oscuridad que nos oculta el mundo, y debe ser, desde mi punto de vista, el objetivo final de nuestra formación humana.

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  7. Pienso que el ser inquieto nace, y no se hace con el tiempo. Lo que sí consigue este ser con el tiempo es desvelarse los ojos de los no-valores que la sociedad impone. Crear los suyos propios, su propio espíritu crítico.
    Al principio resulta doloroso, pero como dijo aquél "la vida vale sólo cuando tienes el valor de enfrentarla". Aquellos que pasan por el mundo sin saber (ni querer saber) lo que es la vida tan sólo me provocan lástima.

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  8. Y eso es al fin y al cabo pensar, comprender, humanizarse.

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  9. Estoy de acuerdo. Y ese espíritu crítico -ligado indefectiblemente a una visión del mundo- es duro de forjar, porque exige la única más difícil que aprender algo, desaprender lo que uno sabe. Para obtenerlo hay que replantearse hasta qué punto tienen validez los conceptos que manejamos en el desarrollo de nuestra vida.
    Muchas gracias Sandra por participar en este foro, espero que no dejes de aportar ideas cuando los temas que se debatan sean de tu interés.

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