martes, 23 de febrero de 2010

El camino sigue adelante

Dos amigos, compañeros de clase, se extravían al terminar la lección de retórica. Uno de ellos, Encolpio, verdadero protagonista del relato, intenta en vano encontrar a su amigo entre la multitud y, en su vagar, acaba perdiendo el rumbo de tal manera que ni siquiera puede localizar el camino que lleva a la pensión donde se aloja. En éstas, tropieza con una vieja y, lleno de aparente inocencia, le pregunta: “Madre, ¿no sabrás acaso tú dónde me paro?”. Y, ante su asombro, la vieja le responde: “Pues cómo no voy a saberlo. Sígueme”. Encolpio, maravillado por la respuesta, creyó que la vieja era adivina.

En la siguiente escena Encolpio se encuentra delante de su supuesta pensión. “No reconozco el lugar”, piensa, extrañado. Tarde comprende que la vieja lo ha conducido de cabeza a un burdel. Demasiado bien adivinó dónde paraba. Encolpio, todavía incapaz de reaccionar ante la situación, termina por quedarse boquiabierto cuando ve aparecer detrás de él a su amigo Ascilto, el mismo al que andaba buscando. Así que la vieja, después de todo, no había estado tan desatinada.

Con esta escena teñida casi de surrealismo que recuerda las mejores páginas de Hermann Hesse comienza el Satiricón, una novela de personajes errantes incapaces de encontrar su camino. Porque salir de casa implica asumir el riesgo de no recuperar ya más el sendero de vuelta. Ésa es la condición de la auténtica aventura, la Odisea que lleva aparejada toda Ilíada: la posibilidad de que, al regresar, todo haya variado irreparablemente. Así tenemos que introducirnos en los textos, como el que sale a un viaje muy largo, sabiendo que a la vuelta nada puede volver a ser como era antes. De qué sirve leer un libro si al terminarlo uno lo encuentra todo tal como lo dejó…

Argonautas, ahora que el nuevo cuatrimestre os da un respiro, es momento de leer, leer cualquier cosa, ampliar horizontes más allá de los estrechos programas de la licenciatura y sus lecturas obligatorias. ¿A quién habéis decidido llevar en vuestro viaje?

3 comentarios:

  1. ¡Vaya! Esta entrada sí que me ha gustado, también porque últimamente yo también estoy un poco perdido, casi sin camino, y tampoco encuentro el camino de vuelta... aunque quizá no quiera encontrarlo...

    Yo ahora estoy con un libro de relatos de un autor que me encanta, un novelista japonés llamado Haruki Murakami. El libro, por si a alguien le interesa, es "Sauce ciego, mujer dormida."

    Compartid vuestras lecturas, y todos las disfrutaremos. ;)

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  2. Pues precisamente y ya que lo citas, la obra que me ocupa es el "Satiricón", y sí, al igual que Encolpio, me encuentro bastante perdido, alejado del camino, si es que éste existe, y no hago más que encontrarme con alcahuetas que me quieren llevar a lupanares de los bajos fondos.
    Supongo que, según lo planteas, ese camino es circular: llegas justo a donde empezaste, pero con lo que has ido recogiendo, lo que hace que no sea exactamente donde empezaste, sino un sitio distinto, mejor o peor. Esperemos que todos podamos completar esa órbita y llegar a nuestros respectivos lupanares, casa o Ítacas.

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  3. Efectivamente. O, desde otro punto de vista, un viaje de ida y vuelta -no necesariamente circular. Y el paradigma de este viaje, quizá, es el de Alicia (nombre parlante) y lo que vio a través del espejo.

    Gracias a los dos por vuestras sugerencias. Tomo nota de la referencia de Murakami. Me llama la atención el título: "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", a ver cuándo saco tiempo para leerlo.

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